ENCRUCIJADA EN LAS BOLSAS MUNDIALES

ENCRUCIJADA EN LAS BOLSAS MUNDIALES

Quizá, el título elegido no se corresponda tanto con la propia realidad del mercado, como con el escenario que a mí me parece más probable. Lo digo porque, aún con sus respectivas correcciones, los mercados siguen subiendo sin dar excesivas muestras de agotamiento de la tendencia de largo plazo que iniciaron allá por 2009, o en 2002 en el caso de los índices tecnológicos. Sin embargo, gran parte de lo que está sucediendo desde que los mercados asumieron el asunto de la pandemia, yo no acabo de entenderlo muy bien. No entiendo cómo es posible que todos los índices (a excepción del Ibex y algún otro) hayan sido capaces de alcanzar o sobrepasar los máximos de febrero del pasado año, origen de las tremendas caídas en las bolsas que se prolongaron por espacio de un mes.

Pero es la historia de siempre: quien quiera encontrar argumentos para justificar un escenario de continuidad alcista…los va a encontrar, sean éstos de orden macroeconómico, geopolítico, de relaciones exteriores o esotéricas. De igual manera, quien los quiera encontrar para justificar exactamente lo contario…, lo consigue también (en ocasiones, incluso, las razones son las mismas, pero con distinta interpretación). Y, entretanto, las bolsas discurren por sus propios cauces mientras hacemos cábalas de lo que va a suceder en un futuro más o menos próximo.

Es por todo ello que cada vez me considero más terrorista del análisis técnico, pues me permite obviar todas esas cábalas; por supuesto, soy consciente de que absolutamente todo lo que sucede en los mercados obedece a unos motivos, claros en unas ocasiones, y no tanto en otras. Pero si soy capaz de hacer un buen seguimiento del precio en los gráficos (que incorporan absolutamente todos los motivos, aunque no los verbalice), podré abstraerme en gran medida de un entorno que, en muchas ocasiones, solo me aporta confusión. Por supuesto, el análisis técnico no es la panacea universal; pero sí me parece la mejor herramienta para actuar en un mercado en el que actuamos en base a probabilidades. Y la gestión de esas probabilidades se ve muy favorecida por el uso continuado del análisis técnico.

Antes decía que no entiendo gran parte de toda la subida que acumulan los índices desde marzo del pasado año, hasta el punto de que todos los índices norteamericanos han alcanzado  nuevos máximos históricos, al igual que el Dax; o un Nikkei que ya se encuentra por encima del máximo nivel de corrección proporcional a toda la caída desde sus máximos históricos en 1990. Pero puede que el obtuso sea yo (lo más seguro). Eso sí, hace tiempo comprendí que este negocio no consiste en llevar la razón, sino en tratar de ganar dinero en cualquier contexto, incluso en aquel escenario que es radicalmente contrario al que a ti te parecía más probable. Por ello, me parezca razonable o no lo que esté sucediendo, durante todo este tiempo no he sugerido en ningún momento la apertura de cortos pensando en un  giro radical a la baja. Al fin y al cabo, la única misión que tiene un analista es tratar de detectar la tendencia correcta en cada momento; si ésta, hoy por hoy, en el medio y largo plazo sigue siendo alcista…pues hay que obrar en consecuencia y, sobre todo, no ir contra la tendencia.

Una vez hecho este preámbulo, la pregunta que todos nos hacemos es si los mercados van a poder continuar con esta tendencia de largo plazo. Voy a ejercer de buen gallego para tratar de contestar: ¿es razonable pensar que puedan seguir subiendo otros 3, 4 ó 10 años más, cuando el actual es ya el ciclo alcista más largo de la historia? El conjunto de los índices importantes vienen subiendo desde 2009 (a excepción del Ibex y del Mibtel italiano, que volvieron a hacer mínimos inferiores en 2012), por no hablar de que los tecnológicos comenzaron su galope en 2002. ¿Es esto sostenible durante mucho más tiempo? La lógica y la historia nos dicen que no. Algunos pueden argumentar (de hecho, lo hacen) que la caída de febrero del año pasado fue lo suficientemente contundente y agresiva en términos porcentuales como para servir de corrección a todo el impulso alcista que comenzó en 2009.

Y pueden llevar razón, pues la caída se detuvo prácticamente en el 0,382% de Fibonacci de toda la subida que se inició en 2009, y en términos de proporcionalidad porcentual, puede bastar. Pero tengo muchas dudas de que un retroceso que tuvo una duración exacta de un mes, sirva para corregir a un período alcista de 11 años de duración. No me parece lógico, ni coherente, ni simétrico.

En base a esto, considero que no le puede quedar mucha subida añadida al mercado; no es menos cierto que esto ya lo opinaba hace un año, y dos, y, sin embargo, los mercados han seguido subiendo. No se trata de llevar la razón, ¿recuerdan?, sino de ser consecuentes con la tendencia.

Siempre se ha dicho que las bolsas anticipan en unos seis meses los movimientos de la economía real. Y debe de ser cierto, pues, de lo contrario, no se entiende muy bien que en marzo de 2009 todos los índices giraran de manera inopinada y definitiva al alza, cuando los datos macroeconómicos del momento en absoluto justificaban ese movimiento. De igual manera, puede suceder que, cuando los datos macro empiecen dentro de poco a avalar las subidas actuales de las bolsas…éstas giren drásticamente a la baja. Siempre hay un catalizador de estos movimientos bruscos, y no sé si en su momento será el estallido de la burbuja de deuda, una escalada de tensión en la guerra comercial, la potencial caída del PIB de Birmania, o algún factor que ahora mismo ni siquiera contemplamos como plausible. Me da igual. Pero sucederá.

Mientras tanto, y pese a todo lo dicho, no hay aún motivos para pensar en una caída de gran calado. Si miramos al Ibex, está claro que es de los más perjudicados por la pandemia, dada la gran dependencia que tiene España del sector turístico. Tampoco ayuda el entorno de tipos 0 en Europa, pues deja a la banca sin margen de rentabilidad, y el peso de la banca en el Ibex sigue siendo bastante alto (pese a la tremenda pérdida de capitalización de todos ellos). De hecho, cuando el bono alemán y el americano han comenzado a caer de manera rápida en precio (subiendo, por lo tanto, su rentabilidad) es cuando el índice sectorial bancario europeo comenzó un fuerte ascenso que llevó al Ibex a romper la fuerte barrera que presentaba en los 8.440 puntos.

En todo caso, sigue abierta la opción de que el Ibex avance hacia los 9.000 y, en un muy buen contexto, hacia los 10.100, que fueron los máximos de febrero del pasado año.

Por el contrario, el nivel que no debería perder para que el escenario no se torne peligroso, es el de los 7.710 puntos. Por debajo, habría perdido los máximos de junio del año pasado, el origen del último impulso alcista, un tremendo soporte horizontal, y el primer nivel de Fibonacci de toda la onda de grado medio que se inició  en noviembre del pasado año.

En resumen, se me puede calificar de pesimista para el largo plazo, sí, pero jamás me voy a dar de cabezazos contra el mercado, e, insisto, mi palabra sagrada es TENDENCIA. Hay una reflexión interna que a todos nos hace un daño tremendo; es ésa de “ESTO TIENE QUE…”. Nos empezamos a barrenar la cabeza, no vemos más que lo necesitamos ver. Y nos equivocamos, pues el mercado nos pone en nuestro sitio a la voz de YA.

Por último, solo espero que cuando el mercado nos alerte de que algo ha cambiado, y no solo en el corto plazo, seamos capaces de verlo y de actuar en consecuencia. Corremos el riesgo de seguir actuando con la misma inercia que desde hace años nos ha llevado a confiar casi de una manera ciega en un escenario de continuidad alcista, y de tender a pensar SIEMPRE que cada corrección es solo un retroceso para seguir impulsándonos. Y llegará un momento en que no sea así, que sea algo mucho más serio y duradero; está escrito en las estrellas. Y no tendamos a pensar que, aún así, no pasa nada, porque, total…, a largo plazo, siempre se gana dinero. Y no es cierto, cuando hablamos de acciones de empresas.

Lo dicho, pesimista, sí, pero siempre con la tendencia.

Saludos y a cuidarse mucho.

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