La necesidad de una gestión independiente

Desde hace ya varios años, lo que parecía una moda o tendencia pasajera, se ha convertido en una realidad dentro del mercado nacional. Es cierto que todavía quedan muchas incertidumbres y barreras que vencer, pero es solo algo más de esfuerzo y cuestión de tiempo. Los grandes lobbies bancarios siguen poniendo impedimentos de entrada de sus clientes a este tipo de nuevas iniciativas independientes, algo normal si entendemos que uno de sus negocios principales es comercializar solo sus propios fondos, muy lejos estos de los resultados satisfactorios para el cliente final.

Pero, ¿Qué es una gestión independiente? Para nosotros hay algo esencial y que va en el propio ADN de este tipo de gestión, y es que es el propio equipo gestor el que tiene su propio dinero en sus productos. Esa es la clave principal. ¿Quién mejor para gestionar nuestros ahorros que una persona profesional que también se juega su dinero? Esto es algo imposible para las grandes gestoras tradicionales, la alineación total entre los intereses del cliente y el que le gestiona sus ahorros.

La siguiente ventaja, inherente a la anterior, es que si es el equipo gestor quien se juega su dinero, es el mismo el que decide lo mejor para sus inversiones, sin depender de comités ajenos a la gestión y que tienen otros intereses muy alejados del cliente final. En la gestión independiente, el comité de inversiones es el mismo que decide en qué se invierte. Sin otros intereses que buscar lo mejor para el cliente. Y esto genera también una agilidad tremenda; es inmediata la inversión desde que se toman las decisiones de hacerlo.

Otra de las características propia de la gestión independiente es la cercanía del gestor. Este tipo de iniciativas independiente surgen de pequeños equipos que sienten esa necesidad de poder gestionar como ellos mismos, y los clientes, necesitan. Y suelen ser estos pequeños equipos los que facilitan esta cercanía con el pequeño inversor. No me imagino a un pequeño inversor de una gran gestora extranjera, o nacional, llamando al gestor para que le dé su visión del mercado o cómo van sus inversiones… cosa que al contrario, si sucede en este tipo de iniciativas independientes. El ser más pequeños es lo que les facilita esta cercanía. Todos conocemos a muchos de estos gestores que están en permanente “roadshow” para explicar sus propuestas por toda la geografía y en todos los ámbitos posibles. Y siempre dispuestos para explicar sus propuestas e ideas nuevas.

Uno de los ámbitos donde mejor se han posicionado este tipo de nuevas iniciativas independientes es a través de las redes sociales, sirviendo estas de palanca para darse a conocer y que los posibles inversores puedan acercarse a sus nuevas propuestas. Es cierto, y que nadie se lleve a engaño, y así lo hemos visto desde el surgimiento de estos nuevos canales, que las redes sociales por sí solas no atraen a los posibles clientes, pero sí que es cierto también que se han convertido en una de las mejores herramientas para favorecer la comunicación con el cliente y presentar las nuevas propuestas. Desde luego queda mucho que mejorar y aprender para sintonizar con lo que de verdad pide y necesita el cliente, pero es un camino que ya, desde hace tiempo, se ha empezado a recorrer.

Otra cosa que aporta la gestión independiente es la diversidad de propuestas, pues aunque muchos, de manera interesada, intentan meter a todas estas iniciativas en un mismo saco,  sucede todo lo contrario. Si uno investiga solo un poco, se da cuenta en seguida que son propuestas nuevas, muy distintas entre sí, con alejados puntos de vista a la hora de invertir, con universos de inversión que antes era inalcanzables para el inversor final, con nuevas estrategias y herramientas… Por fin un poco de aire fresco en la industria tradicional…

No me gustaría acabar sin responder a la gran pregunta… ¿por qué han surgido todas estas nuevas propuestas de gestión independiente? Todos los que conocemos desde dentro el sector lo sabemos: los malos resultados de la gestión tradicional de las grandes entidades financieras. Esto ha provocado que el cliente se sienta perdido en manos de intereses distintos a la protección y creación de valor para sus ahorros. Y este cliente ha empezado a preocuparse por la rentabilidad y recorrido de sus ahorros e inversiones, comenzando a formarse, estudiando y analizando las nuevas propuestas, abriéndose a nuevos canales… y todos estos caminos conducen a la gestión independiente.

Quiero remarcar también una idea final; es cierto que todavía queda mucho para que se afiance la gestión independiente, y que queda un gran recorrido por hacer y por trabajar, además de romper todas esas barreras existentes, pero lo que también es cierto es que estas nuevas propuestas han venido para quedarse. Tienen que madurar y seguir creciendo, pero por fin hay algo disruptivo en la industria tradicional y que ha venido para quedarse. Desde luego, lo mejor que podía suceder para todos los que somos inversores y ahorradores.

Ernesto Cueva

Share this post